Una postal muy tierna para ilustrar la nota. Mariano junto a su pequeña hija Pilar, "la Pipi" como le dice su abuelo Enrique.

Una postal muy tierna para ilustrar la nota. Mariano junto a su pequeña hija Pilar, “la Pipi” como le dice su abuelo Enrique.

Si bien nació y pasó su niñez y adolescencia en la ciudad de Río Cuarto, su lugar en el mundo siempre fue Vicuña Mackenna, donde ya está instalado con su consultorio propio y su familia, que conforma junto a su esposa Laura Furfari y su pequeña hija Pilar. Nos referimos al Médico Pediatra Mariano Roberto Juárez, hijo del conocido político Mariano Juárez, quien en los gobiernos municipales del recordado intendente Bruno Zambroni se desempeñaba como funcionario municipal en distintas áreas.

Mariano estudió en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se recibió en el año 2010, haciendo sus primeras experiencias como Pediatra, siendo colaborador en las divisiones inferiores del Club Belgrano de Córdoba como deportologo.

“Ahí realice mis primeras actividades y mi primer acercamiento con los niños”, comienza diciendo Mariano, quien desde hace dos años tiene pacientes en Mackenna, teniendo en cuenta que comenzó en los consultorios del Dr. Augusto Giacomi en el año 2017.

“Por suerte Augusto (Giacomi) me abrió las puertas para que pudiera venir a trabajar y hacerme conocido, porque hace muchos años que trabajo en el Hospital Regional y en el Instituto Médico de Río Cuarto, en donde tengo la mayoría de mis pacientes”, continúa relatando su historia Mariano.

“Por una elección de vida decidimos con mi esposa venirnos a vivir a Mackenna, porque al trabajar durante la semana en Río Cuarto y acá, estaba muy poco en mi casa. Mi señora pasaba mucho tiempo sola con la nena, porque mi familia tiene sus ocupaciones. En cambio ahora nos sentimos más contenidos y Laura, cuando viajo a Río Cuarto, no se siente tan sola porque está toda su familia”, expresa. “Después surgió la idea de encarar un proyecto familiar junto a mi esposa y pudimos abrir el consultorio propio, aunque el contacto con Augusto sigue de manera permanente, continúa diciendo.

Sueño cumplido…

Por último, Mariano recuerda su época de niño y adolescente, cuando a pesar de vivir y estudiar en Río Cuarto sus amigos más íntimos estaban en Mackenna, donde viven sus primos, por ejemplo.

“Siempre tuve mejor afinidad con los amigos que tenía en Mackenna, que con mis compañeros de colegio. Por eso cuando podía me venía los fines de semana a disfrutar acá.

Después me fui a estudiar a Córdoba y pasó mucho tiempo sin poder volver a Mackenna, pero mi sueño siempre fue radicarme acá y ahora lo puedo cumplir”, confiesa el joven médico.

“El trabajo y la vida me abrieron la posibilidad de instalarme con mi familia en Mackenna, con la ilusión que mi hija (la Pipi) se críe en el ambiente que me hubiese gustado criarme a mi, y además poder compartir el tiempo con mis amigos, que son deudas pendientes de mi adolescencia”.

Con este párrafo final, Mariano describe claramente que su sueño se está haciendo realidad. La charla se interrumpe en momentos que la pequeña Pipi ingresa al consultorio donde se realizó la nota, para posar junto a su padre en una foto plena de ternura.